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La sombra de un árbol no solo bloquea el sol: cambia la temperatura del ambiente y de la superficie. Bajo la copa, el suelo recibe menos radiación directa, conserva más humedad y se mantiene mucho más fresco que el asfalto expuesto. En cambio, las superficies oscuras como calles, patios o techos absorben calor y lo liberan lentamente, aumentando la sensación térmica. Por eso los árboles son fundamentales en fincas, ciudades y caminos rurales: reducen estrés por calor, protegen el suelo, mejoran el microclima y hacen más habitable el entorno. #AgriculturaYTecnología #CarlosMerchan #Árboles #Microclima #MedioAmbiente




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