post thumbnail image


Cuando comprar en el pueblo significaba decir: «Apúntamelo» Hubo un tiempo en que, para llenar la despensa, no siempre hacía falta tener dinero en el bolsillo aquel mismo día. Bastaba con entrar en la tienda del pueblo y decir: «Apúntamelo».

En muchas tiendas de comestibles y ultramarinos, el fiado permitía llevarse alimentos y productos básicos y pagarlos cuando llegaba el jornal o el siguiente ingreso. El tendero anotaba las compras en una libreta o libro de cuentas. Era un sistema basado, sobre todo, en el conocimiento y la confianza entre vecinos.

Y aquellas tiendas podían vender prácticamente de todo: aceite, azúcar, legumbres, jabón, café, conservas, productos para la casa e incluso artículos que hoy buscaríamos en establecimientos muy distintos.

La libreta también contaba una historia de la economía familiar. Una compra pequeña podía quedar anotada hasta el día de cobro, y algunas familias mantenían parte de la deuda pendiente durante más tiempo.

El modelo empezó a cambiar con la llegada de los autoservicios y supermercados desde finales de los años cincuenta, aunque el pequeño comercio tradicional y el fiado continuaron en muchos lugares durante décadas.

¿Recuerdas en tu familia alguna tienda donde todavía se decía «apúntamelo en la libreta»?

#SigueLaSenda #HistoriaDeEspaña #HistoriaCotidiana #TiendasDePueblo #Memoriarural
ℹ️ Transparencia IA: esta imagen es una recreación generada mediante inteligencia artificial a partir de referencias históricas y documentales.




IR A LA FUENTE