La bañera de zinc también cuenta la historia de cómo cambió la casa española.
En los años cincuenta, tener agua y disponer de un cuarto de baño completo no era algo universal. En muchas viviendas, el aseo se resolvía con elementos portátiles que se colocaban cuando llegaba el momento del baño.
Entre ellos estaban las grandes bañeras de zinc, alargadas y suficientemente amplias para que un adulto pudiera bañarse sentado o parcialmente recostado. Después, se vaciaban, se limpiaban y volvían a desaparecer de la estancia.
El cambio fue gradual. En 1950, solo una pequeña parte de las viviendas españolas disponía de baño o ducha; en 1970, esa proporción había aumentado considerablemente.
Más que un simple recipiente, aquella bañera representa una transformación profunda: el momento en que el baño dejó de montarse para empezar a formar parte de la propia vivienda.
¿Recuerdas haber visto una bañera de zinc de estas en alguna casa?
ℹ️ Transparencia IA: esta imagen es una recreación generada mediante inteligencia artificial a partir de referencias históricas y documentales.
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