Desde la antiguedad las Islas Canarias han sido el lugar donde media Europa se abastecía de diferentes plantas para llevárselas a sus reinos y países.Tenemos que remontarnos hasta el siglo I d.C. donde el romano Plinio, cientíco y naturalista, se refería a las Islas Canarias como las islas Purpuranas, lugar donde los navegantes y comerciantes se aprovisionaban con las bodegas llenas de orchilla. La orchilla (Roccella canariensis) es un liquen, una especie de planta que se utilizaba a modo de tinte para tejidos finos. En Canarias hay unas 13 especies distintas y crece en los acantilados costeros o barrancos.
De la orchilla se extrae un colorante que se empleaba para teñir en color púrpura.
Para extraer el tinte era necesario lavar y secar la orchilla, molerla y mezclarla con orina disuelta en agua, a la que se le añadía potasa sosa y se cerraba herméticamente, abriéndose de vez en cuando durante varios días, hasta obtener una pasta color purpúreo.
Según historiadores, en la época Lanzarote y Fuertevenura eran frecuentadas por los fenicios para abastecerse de la orchilla.
Hubo una época en la que el color púrpura se asociaba a una sociedad exclusiva y poderosa que se distinguía con el uso de este color púrpura.
Ya en la historia moderna con la conquista de Jean de Bethencourt en 1402 de Lanzarote, la orchilla vuelve a ser de vital importancia y establece un reparto de tierras y se reserva la recolección y venta de la orchilla, relatos y escritos que quedan reflejados en su escrito ‘Le Canarien’. Bethencourt vende principalmente a Florencia la orchilla utilizada para teñir sillas, cortinas o colchas de sus palacios europeos. Este producto llegó a ser el tercer producto de exportación a mediados del siglo XVIII. La Fiebre púrpura hizo que la producción y recolecta se extendiera a otras islas de la Macaronesia, aunque la de las Islas Canarias era la más codiciada. Se explotaban terrenos rocosos allá donde existiera este liquen.
La sobreexplotación y mala recolección de la orchilla (en muchas ocasiones era arrancada de raíz, impidiendo que volviera a crecer), hizo que este liquen quedara reducido a los espacios más inaccesibles, como el Risco de Famara, lo que complicaba tremendamente el trabajo de los orchilleros, que debían quedarse colgados sobre una especie de columpio de escasa fiabilidad. Sabino Berthelot lo describía así:
La orchilla dió sustento a multitud de familias en el pasado, hay una historia que lo describe perfectamente:
Hay un conocido relato que detalla
María Antonia solo tiene 15 años. Vive sola con su viuda madre, Rita María, que se dedica a la costura en su pequeña casa del Valle de la Punta de Anaga. Sin tierras propias en las que plantar ni ganado del que obtener provecho, la vida en este rincón es dura, muy dura. Por eso, a María le ha tocado, a edad tan temprana, ejercer un oficio de lo más arriesgado, que se practica en Canarias desde hace siglos y que requiere de habilidad, sacrificio, y sobre todo, nervios de acero.
Porque María no puede permitirse tener miedo a las alturas: es orchillera. Se dedica a encaramarse a los riscos, poniendo en riesgo su vida, para recoger en los andenes y paredes la orchilla, el preciado liquen que, una vez procesado, da lugar a ese hermoso tinte púrpura, que tiñe las mantas de los obispos en iglesias y catedrales.
Más de siglo y medio después, en las páginas del diario “La Prensa”, Luis Álvarez Cruz dedicará un hermoso homenaje a los recolectores que, a lo largo de los siglos, dejaron su vida en las paredes del Roque de las Ánimas, en busca del preciado liquen.
“Diezmo para las ánimas benditas del otro mundo, celestes protectoras de las vidas confiadas a las asperezas inaccesibles de la roca. De todo ello,¿qué perdura? La floración de los líquenes oscuros y acanelados de la orchilla. Quizás algún cabrito que “andenaron” los pastores sobre las formidables cornisas del imponente risco.”
Y así anda María,trepando y raspando la piedra, de pared en pared, de risco en risco, del picacho del Morro de la Atalaya a la Mesa del Sabinal, de las paredes del Roque Bichuelo a las laderas de Anosma.
También lleva el sustento a su casa de éste modo su vecino Antonio Felipe, de 20 años, otro puntero que vive de colgarse de los riscos. Como las taborneras Catalina Rafaela, de 40 años, y su hija Antonia María, de 13, que trepan como gatas en las crestas y los barrancos, que circundan el Roque de Taborno. No obstante, donde más personas dependen de ésta actividad es en Las Casillas, el núcleo más poblado de la Punta de Anaga: aquí, son Águeda Josefa, de 22 años; la viuda Teresa María, de 40, y Melchor y Catalina Rojas, de 40 y 20 años respectivamente, quienes se afanan en recoger el preciado liquen.
En total, ocho personas viven aún de recoger orchilla en la jurisdicción de Taganana según su alcalde, José Matías; y de las ocho, seis son mujeres. Son ellas, sobre todo, las que en el último cuarto del siglo XVIII perpetúan en este pequeño territorio tinerfeño el antiguo y arriesgado oficio, que tantas vidas se ha cobrado y tantos estómagos ha alimentado.
FUENTES:
https://lanzaroteinedita.blogspot.com/2014/12/la-orchilla-un-liquen-para-la-historia.html?m=1#:~:text=Para%20extraer%20el%20tinte%20era,obtener%20una%20pasta%20color%20purp%C3%BAreo.
https://www.atlanticohoy.com/sin-categoria/las-mujeres-escaladoras-de-tenerife_1017155_102.html
https://www.museosdetenerife.org/muna-museo-de-naturaleza-y-arqueologia/sabias-que-la-orchilla-y-la-cochinilla-fuente-de-tintes-naturales-ambas-son-seres-vivos-completamente-diferentes/#:~:text=Produce%20un%20tinte%20carm%C3%ADn%2C%20muy,a%20principios%20del%20siglo%20XVI.